Esta receta es ideal para los días fríos, cuando lo que más anhelamos es algo cálido y reconfortante que nos haga sentir como en casa. La cremosidad de la sopa de tomate, combinada con la textura crujiente y el sabor intenso del sándwich de queso derretido, hace de esta una comida que deleita a niños y adultos por igual. Food" o "comida casera", perfecta para un día frio.
4cucharadasMantequilla temperatura ambiente (pomada)
320gramosQueso Holandescortado en láminas
Instrucciones
Precaliente el horno a 200°C
Corta los tomates por la mitad y en una bandeja organízalo con el corte hacia arriba. Sazónalos con sal marina a tu gusto, pimienta negra molida, 1 cucharada de orégano deshidratado y aceite de oliva.
Hornea los tomates, sin taparlos, por 40 minutos o hasta que se doren.
Mientras los tomates están en el horno, en una olla pequeña pon 1 cucharada de aceite de oliva y carameliza la cebolla a fuego medio/bajo revolviendo constantemente. (20 minutos aproximadamente).
Arma los emparedados con el queso, esparciendo en cada tajada de pan 1 cucharadita de mantequilla pomada en la parte interior de cada pan. Resérvalos en un plato hasta el momento de asarlos.
Cuando el tomate esté listo; licúalo mezclado con la cebolla caramelizada por tandas sin agregar ningún tipo de líquido. Cuéla el puré pata tener una textura suave y homogénea.
En una olla mediana, a fuego medio, pon el puré de tomate colado y cocina sin dejar hervir de manera enérgica y vas agregando un agua o caldo poco a poco, hasta lograr la textura deseada. sazona con sal marina y pimienta negra molida a tu gusto. Al momento de servir le pones las hojas de albahaca fresca.
En una sartén grande, pones una cucharada de mantequilla y llevas al fogón a temperatura media/baja. Asa los emparedados aplastándolos para evitar que se salga el queso, hasta que estén dorados. Pones un poco más de mantequilla y les das la vuelta para dorar la otra tapa. Apenas estén los emparedados, los sirves de acompañados de la crema de tomates rostizados con hojas de albahaca frescas.
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Notas
💡 TIP DEL CHEF: Los tomates rostizados para sopa se hornean sin pelar — la piel del tomate se separa sola durante el rostizado y se retira fácilmente después. Hornear con piel protege la pulpa del tomate y concentra los jugos. Después de 45 minutos a 200°C, los tomates están caramelizados, la piel se pela sola en segundos y el sabor es profundo y dulce con notas ahumadas imposibles de lograr cocinando el tomate fresco en olla.🔄 SUSTITUCIÓN: En invierno, los tomates en lata de San Marzano rostizados en su propio líquido en el horno 30 minutos dan una sopa más consistente que el tomate fresco insípido de temporada baja. El sandwich que acompaña puede ser de queso fundido para el maridaje clásico americano tomato soup & grilled cheese — la combinación es canónica por una razón.⚠️ ERROR COMÚN: No añadir suficiente líquido al triturar los tomates rostizados. Los tomates después del rostizado tienen mucho menos agua — si trituras solo los tomates sin añadir caldo, la sopa queda muy espesa y densa. Añade el caldo poco a poco mientras trituras hasta conseguir la consistencia de sopa que buscas, no de puré.