Hidrata 4 rebanadas de pan cortado en cubos medianos con 150 mililitros de leche entera.
Pica finamente ½ cebolla cabezona blanca y 2 dientes de ajo.
En una sartén grande a fuego medio, añade 30 mililitros de aceite de oliva. Una vez que el aceite esté caliente, agrega la cebolla cabezona y los ajos finamente picados y cocina hasta que la cebolla esté transparente. Luego, agrega la passata de tomate, 1 ramita de albahaca fresca, sal marina y pimienta negra molida al gusto.
Una vez que la salsa empiece a hervir, reduce la temperatura a medio/bajo, tapa la sartén y cocina la salsa durante 10 minutos.
Mientras cocinas la salsa, en un tazón mezcla 2 huevos con 80 gramos de queso parmesano rallado, 20 gramos de filetes de anchoa finamente picados y la mezcla de pan con leche. Añade sal marina (ten cuidado con la cantidad de sal, ya que las anchoas son saladas) y pimienta negra molida al gusto. Mezcla todos los ingredientes muy bien con una espátula o con las manos, asegurándote de que todos los ingredientes estén completamente integrados.
Divide la mezcla de carne molida en 18 partes iguales (aproximadamente 50 gramos por porción) y forma las albóndigas, asegurándote de que queden bien compactas.
Cocina las albóndigas directamente en la salsa de tomate con la sartén tapada. Si es necesario, puedes agregar un poco de agua a la salsa. Cocina las albóndigas durante 10 minutos o hasta que la carne esté completamente cocida.
Sírvelas de inmediato con la salsa de tomate y algunas hojas de albahaca fresca, acompañadas con puré de papa gratinado con queso parmesano y ensalada con vegetales asados.