La versatilidad de los vegetales asados los convierte en una opción ideal para mantenerlos listos en la nevera. Estos pueden enriquecer tus ensaladas, constituir opciones saludables de entradas o simplemente servirse como acompañamiento de tus proteínas favoritas.
Corta las berenjenas y los zucchini en rodajas de aproximadamente 5 milímetros de grosor. A los espárragos, retírales la base del tallo.
Calienta una sartén a fuego medio y añade un poco de aceite de oliva. Cuando el aceite esté caliente, cocina los vegetales hasta que estén dorados; dales la vuelta y sazona con un poco de sal marina. Una vez que estén ligeramente dorados, retíralos y colócalos en una refractaria. Repite este proceso por tandas para cada uno de los ingredientes.
Después de asar todos los vegetales, añade un poco más de aceite de oliva, vinagre blanco y pimienta de cayena al gusto. Puedes servirlos calientes, tibios o fríos como acompañamiento de tus proteínas favoritas.