El risotto es un clásico de la cocina italiana, conocido por su textura cremosa y rica. Originario del norte de Italia, este plato se elabora con arroz arborio o carnaroli, que se cocinan lentamente en caldo hasta alcanzar la perfección al dente. A menudo, se enriquece con vino blanco, cebolla, ajo y una generosa cantidad de queso parmesano. Las variaciones del risotto son infinitas: desde el risotto de hongos, ideal para el otoño, hasta el risotto de mariscos, perfecto para una cena elegante. Su versatilidad y sabor lo convierten en un favorito tanto de chefs como de aficionados a la cocina.
En un caldero mediano, mantén caliente el caldo de pollo.
A continuación, calienta otro caldero con una parte de la mantequilla y agrega la cebolla finamente picada. Una vez que la cebolla se vuelva transparente, agrega el arroz y revuélvelo bien hasta que el arroz se torne más blanco.
Agrega el vino y revuelve con una espátula. Una vez que el vino se haya evaporado, y sin dejar de revolver, agrega el caldo poco a poco, repitiendo el proceso de evaporar y revolver.
Una vez que hayas terminado de agregar el caldo, añade el resto de la mantequilla y el queso parmesano. Revuelve la mezcla hasta que quede muy cremosa y sírvela de inmediato.