Mezcla la sal marina con el azúcar moreno, el ajo en polvo y el eneldo.
Pon el pavo descongelado en una bandeja de rostizar, (o en un recipiente que te permita que el agua que el pavo suelte, no se te riegue en la nevera) y adóbalo con la mezcla de azúcar moreno, sal marina, ajo en polvo y eneldo.
Deja reposar el pavo con el adobo a temperatura ambiente por una hora y luego llévalo a la nevera por 12 horas. No es necesario taparlo con nada.
Saca el pavo de la nevera y descarta todo el líquido que haya soltado. Lava y seca muy bien la bandeja que usaste y ponle en la base un poco de papel aluminio (esto es para facilitar la limpieza después). Pon nuevamente el pavo en la bandeja déjalo reposar 2 horas a temperatura ambiente.
Calienta el horno a 220 °C
Mezcla 40 gramos de mantequilla pomada con ½cucharada eneldo deshidratado y cuidadosamente, con la mano, la metes debajo dela piel de la pechuga del pavo.
Masajea los muslos con 40 gramos de mantequilla y los amarras con la ayuda de una cuerda para bridar. Pon una taza de agua en la base de la bandeja y llévalo al horno hasta que la piel del pavo se dore –30 minutos aproximadamente.Una vez el pavo esté dorado, bajas la temperatura del horno a 140 °C y lo dejas cocinar hasta que alcance 65 °C en la parte más gruesa de la pechuga. Para esto, puedes usar la sonda del horno o un termómetro digital. Si no cuentas con estas herramientas, puedes calcular 13 minutos por cada libra de peso del pavo. Durante este proceso, de ser necesario, vas agregando agua caliente a la bandeja para garantizar que haya humedad dentro del horno. En una olla pequeña mezclas 40 gramos de mantequilla con la panela, la salsa soya y el vinagre de manzana y lo dejas cocinar por 5 minutos.
Apenas el pavo haya llegado a la temperatura de 65 °C, lo retiras del horno y lo dejas reposar en una tabla o bandeja por 30 minutos y lo barnizas un par de veces con la mezcla de mantequilla, soya, panela y vinagre.