Patacones Crocantes con Salmuera de Ajos: Deliciosos patacones fritos, perfectamente dorados y crujientes, acompañados de una salmuera de ajos que realza su sabor con un toque salado y aromático. Una combinación irresistible y fácil de preparar que lleva lo tradicional a otro nivel.
En una licuadora, pon los ajos confitados, el agua y una cucharadita de sal marina. Licúa hasta obtener una mezcla homogénea y viértela en un tazón.
Pela los plátanos y córtalos en 4-6 partes iguales. Fríelos en aceite a 170 °C hasta que estén blandos, asegurándote de que no se doren.
Al momento de aplastar los plátanos, pásalos, aún calientes, por la mezcla de agua, ajos y sal marina. Aplasta cada porción de plátano hasta dejarlos delgados.
Realiza una segunda fritura a 180 °C hasta que los patacones queden dorados y crocantes. Retíralos del aceite y resérvalos hasta el momento de servir.
Vídeo
Notas
💡 TIP DEL CHEF: El patacón perfecto tiene dos frituras: la primera a 150°C durante 3-4 minutos aplana el plátano y lo cocina por dentro, y la segunda a 180°C durante 2-3 minutos crea la corteza crujiente exterior. Entre las dos frituras viene el aplastado — y la presión debe ser uniforme y firme con un aplastador plano para que el patacón quede del mismo grosor en todos los puntos. Un patacón con grosor desigual tiene partes crujientes y partes blandas en la misma pieza.🔄 SUSTITUCIÓN: El plátano verde maduro es el ingrediente insustituible del patacón — no puede hacerse con plátano amarillo ni con maduros porque el almidón tiene una estructura diferente. La salmuera de ajos para remojar entre la primera y segunda fritura puede hacerse con agua, sal, ajo machacado y un toque de comino. Ese remojo breve añade sabor en capas que la sal sola no logra.⚠️ ERROR COMÚN: No sumergir el patacón en agua con sal después del primer aplastado. Sin ese paso, el patacón absorbe demasiado aceite en la segunda fritura y queda grasoso. El agua con sal cierra ligeramente la superficie y el patacón absorbe menos aceite durante el segundo baño de fritura, quedando crujiente sin ser aceitoso.