En un tazón pequeño, mezcla 1 cucharadita de ajo en polvo, 1 cucharadita de paprika, 1 cucharadita de curry amarillo en polvo, ½ cucharadita de pimienta negra molida y 1 cucharadita de sal marina (puedes ajustar la cantidad de sal según tu preferencia). Asegúrate de integrar muy bien los ingredientes.
Sazona cada uno de los solomillos de cerdo con esta mezcla de especias, asegurándote de que queden completamente cubiertos. Déjalos reposar durante al menos 30 minutos.
Para hacer la salsa, en un caldero pequeño, mezcla los siguientes ingredientes: 20 mililitros de salsa de soya, 45 mililitros de vinagre de manzana, 170 gramos de miel, ¼ de cucharadita de pimienta de cayena en hojuelas y 1 cucharada de jengibre finamente picado. Cocina todos los ingredientes a fuego medio hasta que la salsa se reduzca un poco. Normalmente, con unos 5-7 minutos será suficiente. Apaga el fuego y deja reposar para usarla tibia.
Calienta una sartén a fuego medio-alto con una cucharada de aceite de oliva. Una vez que el aceite esté caliente, sella los solomillos de cerdo, girándolos para asegurarte de que queden bien sellados por todos los lados.
Una vez que los solomillos estén bien sellados, reduce la temperatura de la sartén y cocina a fuego bajo hasta que alcancen una temperatura interna de 68-70 grados centígrados, o hasta que la carne esté más firme al tacto.
Retira los solomillos de la sartén y barnízalos con la salsa de miel. Déjalos reposar unos minutos; luego córtalos en rodajas de 1 cm de grosor, sírvelos en cuatro porciones iguales y añade un poco más de salsa. Acompáñalos con ensalada de peras y cebollas asadas y una mazorca con sal Maldon.