La técnica de escalfar, comúnmente asociada con proteínas como huevos o salmón, se puede aplicar también a los vegetales, siendo muy eficiente para aquellos que demandan una cocción rápida, como los espárragos. Mediante este método, logramos unos espárragos con una textura crujiente y un color vibrante, resaltando su frescura y sabor en cada bocado. Estos espárragos escalfados no solo constituyen una opción deliciosa como acompañamiento, sino que también pueden desempeñar el papel principal en ensaladas frescas o platos de entrada y principales.
Arregla los espárragos cortando la base del tallo.
En una olla mediana, coloca 1.5 litros de agua con 15 gramos de sal y prepara un recipiente con agua y hielo. Cuando el agua comience a hervir, introduce los espárragos y déjalos cocinar durante 30 segundos.
Luego, con la ayuda de una espumadera, retira los espárragos y sumérgelos inmediatamente en el agua fría para detener la cocción. Una vez que se enfríen, escúrrelos y sécalos con una toalla de papel.
Ahora están listos para ser utilizados en tu preparación favorita.