El arroz a la sartén con pollo y arvejas es un plato clásico que destaca por su sencillez y sabor. Perfecto para una comida rápida y nutritiva, este platillo combina la jugosidad del pollo dorado con la suavidad del arroz, todo aderezado con un sofrito de ajo, puerro y tomate frito. Las arvejas frescas aportan un toque de color y frescura, haciendo de este arroz una opción completa y equilibrada. Ideal para aprovechar ingredientes básicos y crear un platillo delicioso en poco tiempo, el arroz a la sartén con pollo y arvejas es un acierto seguro en cualquier mesa.
Comienza sazonando los encuentros de pollo con sal marina y pimienta negra molida. Déjalos reposar durante 10 minutos para que absorban bien los sabores.
Mientras el pollo se marina, corta el puerro en rodajas finas y pica los dientes de ajo muy finamente.
En una sartén grande o una paellera, calienta el aceite de oliva a fuego medio-alto. Sella los encuentros de pollo por ambos lados hasta que estén dorados, pero no completamente cocidos. Retíralos de la sartén y resérvalos.
En la misma sartén, añade el puerro y el ajo. Sofríelos a fuego medio hasta que estén tiernos y fragantes. Luego, agrega el tomate frito y la paprika, mezclando bien para integrar los sabores.
Incorpora el arroz a la sartén, removiendo bien para que se impregne del sofrito y adquiera un color dorado.
Vierte el caldo de pollo caliente en la sartén, y luego vuelve a colocar los encuentros de pollo sobre el arroz. Distribuye las arvejas frescas por encima.
Deja que la paella se cocine a fuego medio-bajo sin remover, permitiendo que el arroz absorba el caldo y se forme la característica capa dorada en el fondo, conocida como "socarrat". Esto tomará aproximadamente 15-20 minutos, o hasta que el arroz esté al dente y el pollo completamente cocido.
Una vez lista, retira la paella del fuego y déjala reposar unos minutos antes de servir. Esto permitirá que los sabores se asienten. Disfruta de tu paella de pollo casera acompañada de una buena ensalada o pan crujiente.
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Notas
💡 TIP DEL CHEF: La quesadilla perfecta empieza con la tortilla a temperatura ambiente — nunca fría de nevera. Una tortilla fría se rompe al doblarla. A temperatura ambiente, es flexible y maleable. La sartén debe estar a fuego medio sin aceite — la grasa del queso es suficiente para tostar la tortilla. Con aceite, la quesadilla queda aceitosa en vez de crujiente y ligera.🔄 SUSTITUCIÓN: El queso Oaxaca o asadero son los clásicos mexicanos por su capacidad de fundido en hilos. El mozzarella fresco bien escurrido o el queso Monterey Jack son las alternativas más accesibles con resultados excelentes. Para versión sin lactosa, el queso vegano de anacardos funde razonablemente bien aunque sin los hilos del queso real.⚠️ ERROR COMÚN: Poner demasiado relleno en la quesadilla. El exceso de relleno impide que el queso toque la tortilla directamente — y el queso en contacto con la tortilla caliente es lo que crea el sellado que mantiene la quesadilla cerrada. Poco queso directamente en la tortilla, relleno moderado encima, más queso, segunda tortilla: ese sándwich de queso-relleno-queso es la estructura correcta.
Palabra clave Arroz, arroz a la sartén, arroz con pollo